sábado, enero 09, 2016

«El Benny» inicia Primer Ciclo de Cine Cubano gracias a colaboración entre embajada y Corporación Cultural
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Lunes a las 19 horas

Inédito en diseño y contenido y fruto de la estrecha colaboración entre las autoridades de la Embajada de Cuba y la Corporación Cultural de Puerto Montt, este lunes se inicia el Primer Ciclo de Cine del país caribeño con la exhibición del film “El Benny”, función programada a las 19 horas en la Sala Mafalda Mora de la Casa del Arte Diego Rivera. Entrada liberada.

La muestra de películas responde a la selección hecha por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), creado en 1959, y que se dedica a la promoción de la industria cinematográfica de su país.

El ciclo que se extenderá entre el 11 y 15 de enero, está compuesto -aparte del film mencionado- por los largometrajes “La edad de la peseta” (martes), “Los dioses rotos” (miércoles), “Miel para Oshún” (jueves) y “Viva Cuba” (viernes).

“El Benny” es la vida de Maximiliano Moré Gutiérrez, conocido como Benny Moré o El Bárbaro del Ritmo o El Sonero Mayor de Cuba, quien fue un cantante y compositor cubano (1919-1963).

Además de un innato sentido musical, estaba dotado con una fluida voz de tenor de gran expresividad. Moré fue un maestro en todos los géneros de la música cubana, pero destacó particularmente en el son montuno, el mambo y el bolero.

RESEÑA “EL BENNY” (2006)

Recién llegado de México, donde consolidó su carrera a finales de los años cuarenta, Benny Moré es el artista que a través de la música y del baile hace delirar a las multitudes.

El desgaste de la traición le hace fracasar en su empeño de armar la añorada banda de jazz e incumple el contratos. Frustrado y bajo los excesos de alcohol y sexo, su vida se vuelve un caos.

Con mucho esfuerzo vuelve armar su banda y triunfa. Famoso y con dinero, reconstruye el viejo caserón familiar, obviando la advertencia de su abuelo de que encontrará la muerte quien impida que el caserón no se derrumbe solo. Los desenfrenos de otros tiempos derivan en una severa crisis hepática que lo pone al borde de la muerte, prohibiéndole el médico definitivamente el alcohol.

Contra todo pronóstico se recupera y reaparece en los principales cabaret y salones de Cuba. Una noche, en medio de un bailable, confiado por la aparente buena salud, viola la prohibición y se le acaba la vida como lo había soñado: cae sobre el escenario, delante de su público, que pasa del delirio a la consternación.