jueves, enero 28, 2016

El universo salitrero y la vida en la Pampa llegan este viernes con el Conjunto Chañar en el Teatro Diego Rivera
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A las 20.30 horas

Un mundo olvidado de esfuerzo, vidas, sindicalismo, amores y muertos de la Pampa Salitrera saldrán de los libros de historia para compartir su memoria en Puerto Montt a través de la música y el baile -que alguna vez animaron ese universo perdido- y que ahora pondrá en el escenario el Conjunto Chañar de Antofagasta con un concierto programado este viernes a las 20.30 horas en el Teatro Diego Rivera. Entrada liberada.

Con el apoyo de la Corporación Cultural, la presentación se enmarca en una gira que realizan gracias a los aportes del Fondo 2% Cultura del Gobierno Regional de Antofagasta y que tiene por objetivo fomentar la identidad regional con una labor de rescate de la música que forma parte del patrimonio salitrero, a través de la trabajo que aún realiza con la finalidad de difundir nuestras tradiciones nortinas

La agrupación nació en 1997 como parte de la Agrupación de Proyección Folclórica Chañar Antofagasta, bajo la dirección del profesor de Historia y Geografía Guido Rivera Lara. Integrado por profesores, estudiantes y profesionales de distintas áreas, suman 48 integrantes.



LA PAMPA

Desde una perspectiva cultural, la identidad pampina es heterogénea y compleja. Su unidad está dada por el espacio compartido: la pampa calichera en medio del desierto más árido del mundo, y por el trabajo, vinculado en todos sus aspectos a las faenas extractoras del nitrato.

El relato salitrero tiene manifestaciones tempranas en los avatares de la Guerra del Pacífico y comienza a adquirir su propia fisonomía con los albores del siglo XX.

La escritura de la pampa salitrera registra, testimonia y transforma la realidad del desierto y de los campamentos: ora la muestra con afán de denuncia, ora la evoca como forma de recuperarla amorosamente más allá de la muerte real.

La vida en las oficinas significa desarraigo, perder el origen y la vida común. Abandonar los muertos y seres queridos. Vacío que se cubre con una memoria que se rescata con la música, con asociaciones de vecinos y con la literatura, que tiene a Hernán Rivera como su máximo exponente.