martes, enero 26, 2016

El abuso sexual contra los fieles llega este miércoles con «El bosque de Karadima» en la Casa del Arte Diego Rivera
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A las 20 horas

Una historia de abusos sexuales -por décadas silenciada- por la vergüenza de las víctimas y el poder de la iglesia católica, trae la película basada en hechos reales “El bosque de Karadima” (2015) que se exhibe este miércoles a las 20 horas en la Casa del Arte Diego Rivera, en el marco del 6º Festival de la Cineteca Nacional. Entrada liberada.

Con el apoyo de la Corporación Cultural, la cinta de 100 minutos y dirigida por Matías Lira cuanta con un reparto confirmado por los actores Luis Gnecco, Benjamín Vicuña, Ingrid Isensee, Aline Kuppenheim, Gloria Münchmeyer, Pedro Campos, Marcial Tagle, Francisco Melo, Osvaldo Santoro y Renato Jofré.

Basada en hechos reales, la historia comienza con un joven Thomas (Pedro Campos) que busca en la parroquia de El Bosque al padre Fernando (Luis Gnecco). Con un tímido andar, llega hasta su habitación, donde un grupo de jóvenes prepara al sacerdote para la misa. A través de una cámara imprecisa y desenfocada somos testigos de la primera vez que el joven Thomas divisa a Karadima.

Ya en plena ejecución de la misa, un aspirante a sacerdote se acerca al joven para entregarle una medalla, y para decirle que el padre lo recibirá mañana. Mientras él observa extasiado y entusiasmado el regalo, para el espectador queda claro que ese acto marca el comienzo de un viaje sin retorno.

RESEÑA PELÍCULA EL BOSQUE DE KARADIMA

Fernando Karadima, párroco y líder de la iglesia más poderosa de la clase alta chilena, entre los años 80 y principios de la década del 2000, es considerado un “santo” en vida. Es por ello que Thomy, un adolescente en busca de su vocación, encontrará en el sacerdote a su director espiritual.

Durante 20 años, Thomás irá viviendo paulatinamente en carne propia los abusos físicos y psicológicos por parte del cura, hasta decidir enfrentar sus miedos y traumas, como también a las redes de poder que protegen al sacerdote y desenmascarar definitivamente al verdadero Karadima bajo la investidura de “representante de Dios en la tierra”.