Ministerio de Salud supervisa embarque de mariscos desde Chiloé al centro del país



70 por ciento de los productos consumidos en Semana Santa provienen de esa zona
 
Con el fin de asegurar la calidad sanitaria de los mariscos que la población va a consumir este fin de semana largo, el Subsecretario de Salud Pública Jorge Díaz y la SEREMI de Los Lagos Giovanna Bellocchio hicieron esta tarde una visita inspectiva al puerto de Quellón, en el extremo sur de la isla de Chiloé.

En esta localidad desembarcan los mariscos extraídos de las aguas del sur de Chiloé, especialmente almejas y choritos. El año 2012 las lanchas artesanales entregaron en Quellón 9 mil de las 12 mil 500 toneladas producidas en total por el mar chilote. Eso lo convierte entonces en el punto de distribución más grande de Chile, doblemente importante en fechas de alto consumo como la de ahora. De hecho se calcula que sólo en Semana Santa se consume el 30 por ciento del total del año.

‘Y ahora la cantidad de extracción parece que va a ser incluso superior a la de otros años’, explicó el subsecretario Díaz.

La autoridad sanitaria recorrió el terminal portuario, donde revisó la cadena de controles, desde que los mariscos salen de las bodegas de las embarcaciones hasta que son cargadas en los camiones de transporte interregional, con sus certificaciones de origen y de inocuidad sanitaria.

Este último punto es de vital importancia, ya que garantiza que el producto está libre de ‘marea roja’ y por lo tanto, es seguro para el consumo humano. La ‘marea roja’ es una alteración de las aguas marinas debido al florecimiento de unas microalgas, que al ser filtradas por moluscos bivalvos (de doble concha, como machas, almejas, choritos, etc.) se concentran en su interior y transmiten su toxina cuando el ser humano los consume, ya sean crudos o cocidos.

Esta toxina puede ser de tipo Diarreica, Amnésica o Paralizante, y llega a causar la muerte. En el litoral chileno hay periódicamente aparición de ‘marea roja’, que obliga a cerrar zonas para la extracción de mariscos. Actualmente hay restricciones en áreas de Magallanes y Aysén, aunque la vigilancia es permanente en otras regiones productoras de mariscos, como Los Lagos, donde hay tres laboratorios de control.

Por lo tanto, las acciones sanitarias para monitorear las aguas de las zonas de extracción, cerrar áreas cuando se detecta marea roja, y analizar muestras de mariscos para verificar que están libres de la toxina antes de comercializarlas, son la garantía para el consumo seguro.

‘Por eso hacemos un llamado a las familias, para que compren sólo en lugares autorizados y no en la calle, porque esos productos no tienen su inocuidad garantizada’, reiteró el subsecretario de Salud Pública.

A la medianoche las autoridades de salud se trasladaron a Chacao, en el extremo norte de la isla de Chiloé, donde operan los transbordadores para cruzar al continente. Allí hay una barrera sanitaria donde la Seremi de Salud controla a los camiones de carga que transportan los mariscos de Chiloé al resto del país. Este es el punto de salida de los productos, tanto de aquellos que salen de Quellón, como de los que provienen de Castro y Ancud.

‘Considerando que un camión se demora 18 horas en llevar su carga desde el puerto de Quellón hasta el terminal pesquero de Santiago, nos interesa verificar que los vehículos cumplan con las exigencias técnicas de refrigeración en sus bodegas, de manera que se mantenga la cadena de frio necesaria, entre 5 y 8 grados centígrados’, explicó el subsecretario Jorge Díaz.

El tema de las intoxicaciones por consumo de alimentos contaminados o en mal estado tuvo este verano un aumento respecto a años anteriores. Hasta mediados de marzo se han notificado 414 brotes, contra 375 del año pasado. La investigación epidemiológico-ambiental muestra que en 42 por ciento de los casos, se debió a mariscos y pescados y que el lugar de consumo más frecuente es el hogar (41 por ciento de los casos).

Uno de los agentes de contaminación más agresivos en el último año ha sido el Vibrión Parahemolítico, que causó 345 notificaciones durante este verano (en 2012 hubo 24 casos). Esta bacteria –que crece favorecida por el aumento de temperatura en el agua del mar- ha motivado una vigilancia ambiental más estricta y un reforzamiento de las campañas de prevención a la comunidad.

A diferencia de la ‘marea roja’, cuya toxina no se destruye con la cocción, el vibrión parahemolítico sí es sensible al calor.

Por esa razón, el Ministerio de Salud reitera su llamado a la población para que adopte cuidados al comprar, manipular y preparar los pescados y mariscos en la casa:
  • Hervir los mariscos por al menos 5 minutos. No basta con lavarlos.
  • Lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, y después de ir al baño.
  • Lavar las superficies y utensilios de cocina que han estado en contacto con alimentos de riesgo antes de usarlos nuevamente.
  • Evitar la contaminación cruzada, manteniendo separados los alimentos crudos de los cocidos.
  • Comprar y consumir los mariscos en lugares autorizados.
  • Recordar que el jugo de limón no cuece los alimentos.
  • Mantener los mariscos refrigerados y separados de otros alimentos.