CPLT organiza encuentro e impulsa debate sobre cambios normativos para regular apropiadamente tecnologías que usan datos personales con fines electorales

  • La consejera del organismo, Natalia González, subrayó entre los desafíos prioritarios el perfeccionamiento de una ley antigua –de 1999- que proteja de manera adecuada la información personal de los usuarios de redes sociales y otras plataformas y la educación a los ciudadanos para que que empujen por un aumento de los estándares, de manera de combatir usos abusivos.
“Ajustar la legislación es uno de los desafíos prioritarios. Por cierto, no el único”, afirmó la consejera del Consejo para la Transparencia (CPLT), Natalia González, en un encuentro con especialistas en el que se abordaron diversos aspectos del tratamiento de datos personales en procesos electorales.

Con un año electoralmente “muy cargado” desde la perspectiva electoral, el Consejo planteó su interés sobre estas temáticas no sólo por las competencias que tiene el organismo en materia de resguardo del cumplimiento de la ley que protege los datos personales en organismos de la Administración del Estado, sino además como garante de la fe publica en los procesos.

La representante del CPLT subrayó que a partir de la pandemia –y la consecuente aceleración del uso de plataformas digitales, redes sociales y acceso a Internet- resulta clave “educar a la ciudadanía respecto de los derechos que tiene” y a “estar conscientes de que es su autorización es la que gatilla el uso de esos datos por parte de terceros, y que si no ha consentido en ese uso tiene derechos que lo asisten y tiene derechos que hacer valer, hoy, al menos, ante los tribunales de justicia”.

Sobre prácticas de uso de información personales en procesos electorales González subrayó: “Tenemos que prevenir y ayudar a incentivar que se prevengan prácticas cuyo fin último es anular a los individuos en el ejercicio de su derecho a informarse, que es parte del derecho a sufragio, y al derecho de sufragio mismo, la base sobre la descansa la legitimidad de los sistemas políticos”.

La consejera profundizó en el big nudging, práctica orientada a “empujar” ciertas conductas de los usuarios a partir de big data. “Que alguien esté controlando nuestro comportamiento resulta bastante totalitario e incompatible con los derechos humanos y con los principios de los procesos democráticos”, aseveró. Enfatizó en que las instituciones tienen que mirar a los ciudadanos como “socios” y no “como recursos a ser explotados por quienes pueden mal utilizar nuestra información disponible en redes sociales o plataformas digitales”.

González hizo un llamado a los ciudadanos a empujar para que “se genere un marco regulatorio apropiado para que la tecnología sea usada compatiblemente con principios democráticos y nuestros derechos y no a pesar de ellos, o contra ellos”.

Micro segmentación y sus efectos políticos

Una de las temáticas analizadas en el seminario del Consejo para la Transparencia fueron los beneficios y también cómo limitar las amenazas que impone el uso del micro-targeting o micro-segmentación, una herramienta que permite difundir propaganda en base a contenidos modelados o construidos “a medida” de los usuarios.

Sobre las vetas positivas que posibilitan estas herramientas, Sebastián Sepúlveda, académico de la Facultad de Comunicaciones UC, apuntó que es relevante para entender el desafío que se impone en materia electoral mirar los incentivos que pueden impulsar a distintos actores para utilizar estas herramientas. En esta línea destacó la posibilidad de abrir la publicidad segmentada al fomento de la participación de segmentos desencantados de la política.

Cristóbal Huneeus, director DataScience Unholster y co-fundador de DecideChile, comentó que a nivel nacional no existiría evidencia de elecciones en las que este tipo de herramientas hayan incidido en los resultados del proceso. Mencionó, sobre el particular, que la campaña en la que se acuñó el concepto de “Chilezuela”, correspondiente a la segunda vuelta presidencial en la que resultó electo Sebastián Piñera, sólo hay relatos de su efectividad pero no indicadores objetivos que apunten al efecto del micro-targeting.

En el caso de Marcelo Mendoza, académico de la Universidad Federico Santa María, el ingeniero electrónico detalló que a partir de perfiles de los usuarios y de la micro-segmentación es posible aumentar las posibilidades de amplificación de un contenido. Esto a partir de un “umbral de reacción”, es decir, en función del sistema de creencias de las personas, que posibilitan establecer su mayor o menor disposición a propagar un mensaje particular.

Asimismo, explicó el concepto de "burbujas de información", grupos perfilados que son expuestos a mensajes específicos con altas cargas emocionales, reduciendo los umbrales de deliberación de los individuos y generando una polarización entre grupos con perfilamiento claro. Estos últimos actúan como “cámaras de eco”, repitiendo mensajes que refuerzan su posición.

En tanto, la directora de la organización Derechos Digitales, María Paz Canales, apuntó a que por motivaciones económicas que impulsan a muchas plataformas, esta polarización o fragmentación política “termina siendo un subproducto o efecto secundario de algo que tiene su origen en un diseño del funcionamiento de la plataforma que tiene todos los incentivos para llegar a este resultado”.