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Día Nacional de las Personas Sordas

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Por: Dra. Karina Muñoz, directora del Magíster en Atención a diversidad en Contextos Educativos, UACH Sede Puerto Montt.

¿Por qué deberíamos valorar aún más el 31 de agosto no sólo para la Comunidad Sorda sino para los chilenos?

Dos buenas razones: se celebra a las Personas Sordas Chilenas y la lengua de Señas Chilena que en esta fecha fue reconocida como lengua natural de la comunidad sorda.

En la actualidad, de acuerdo con el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) y la Asociación de Sordos de Chile, existen aproximadamente 800 mil personas sordas o con hipoacusia. Podemos pensar que ha habido avances en este ámbito; sin embargo, las comunidades sordas a nivel nacional aún sienten que existe desconocimiento sobre su lengua y cultura visual, lo que va en desmedro de la educación de las nuevas generaciones de niños, niñas y jóvenes sordos.

Persisten también mitos y confusiones en torno a la lengua. ¿Es lengua o lenguaje de señas chilena? Es una expresión que leemos en redes sociales y escuchamos en televisión y radio. Lo correcto es Lengua de Señas Chilena, pues el lenguaje es una capacidad universal del ser humano, mientras que la lengua pertenece a una comunidad específica, en este caso, la comunidad sorda.
¿Dónde aprenderla? En espacios que incorporen a personas sordas, quienes son nativas de su lengua y la conocen ampliamente. Lo interesante es que para aprenderla no debemos viajar ni obtener una visa; basta con acercarnos a asociaciones de sordos, clubes deportivos u otros espacios donde se reúne la comunidad sorda. ¿No les parece increíble? Está cerca y es accesible; solo depende de nosotros querer aprender.

La Lengua de Señas Chilena es hermosa y, en conjunto con la expresión facial y corporal, tiene la capacidad de transmitir mensajes a quienes la conocen. A más de 10 años de haber sido reconocida, la comunidad sorda logró, a través de la Ley 21.303, que fuera reconocida como patrimonio cultural intangible de la comunidad sorda chilena y no solo como una lengua natural.

¿En qué nos falta avanzar? La verdad, en aprenderla, de manera que podamos preguntarle directamente a la comunidad sorda cuáles son sus propias necesidades, porque son ellos quienes mejor saben cuáles son.