- Una nueva Medición de Impacto Económico, realizada por Fundación Credicorp Capital, revela que la actividad de Teatro del Lago genera USD 3 millones de impacto directo y otros USD 14,5 millones de impacto indirecto al año.
- Cerca del 80% de sus visitantes reconoce al Teatro como un factor relevante para viajar a Frutillar, confirmando el papel que puede tener una infraestructura cultural en el desarrollo de una ciudad y su entorno.
Parte del público vuelve a su hotel, reserva una mesa, toma el transporte público o recorre el comercio de Frutillar. Ese movimiento, que ocurre alrededor de la experiencia cultural,
hoy ya puede dimensionarse con cifras concretas.
Una nueva Medición de Impacto Económico 2025, desarrollada por Fundación Credicorp Capital, estima que Teatro del Lago genera al menos USD 17,5 millones anuales en impacto
económico directo e indirecto para Frutillar y la Región de Los Lagos.
De ese total, cerca de USD 3 millones corresponden al impacto económico directo asociado a la actividad del Teatro, mientras que otros USD 14,5 millones provienen del impacto
indirecto, vinculado al gasto que realizan sus visitantes en alojamiento, gastronomía, transporte, comercio y otros servicios del territorio.
La cifra permite mirar desde otra perspectiva el lugar que ocupa la cultura en una ciudad. No solo como una actividad artística, sino también como una infraestructura capaz de atraer
personas, activar servicios y generar movimiento económico a su alrededor.
El estudio da continuidad a una primera medición realizada en 2028 y muestra que, desde entonces, el impacto económico indirecto asociado a Teatro del Lago aumentó un 20%.
Uno de los resultados más reveladores está precisamente en la relación entre cultura y turismo. Cerca del 80% de quienes visitan Teatro del Lago considera que su existencia es
un factor relevante para visitar Frutillar. A ello se suma que cada visitante registra un gasto promedio de USD 150 por noche, sin considerar el valor de la entrada al Teatro.
En una ciudad de escala como Frutillar, estas cifras permiten observar cómo una programación cultural sostenida en el tiempo puede extender sus efectos hacia otros sectores de la economía local.
“Durante años hemos visto cómo cada concierto, espectáculo o experiencia formativa genera movimientos que van mucho más allá de nuestro escenario. Este estudio nos permite poner evidencia detrás de esa realidad. La cultura tiene un valor artístico y social irremplazable, pero también puede aportar de manera concreta al desarrollo de una ciudad, al turismo, sus servicios y a toda una comunidad que viven en torno a ella”, señala Gonzalo Larenas, director ejecutivo de Teatro del Lago.
Cultura e infraestructura territorial
Los resultados abren también una discusión que trasciende a Teatro del Lago y a la propia ciudad de Frutillar: qué ocurre cuando la cultura comienza a entenderse también como infraestructura para el desarrollo de los territorios.
Para la fundación, esta alianza evidencia la importancia de avanzar en modelos de colaboración donde el mundo cultural, el sector privado, las instituciones públicas y los actores locales puedan trabajar de manera articulada.
“Cuando una infraestructura cultural logra permanecer, crecer y vincularse genuinamente con su territorio, su aporte se multiplica. Por eso creemos que hablar de cultura también es
hablar de inversión de largo plazo, de desarrollo regional y de alianzas necesarias para construir ciudades con mayor calidad de vida y oportunidades”, agregó Larenas.
Más que establecer una fórmula replicable para todas las ciudades, el caso permite abrir una pregunta sobre las posibilidades que surgen cuando cultura y territorio se piensan de
manera conjunta.
Desde el sur de Chile, esa relación ya tiene una relación tangible. Una cifra que pone números a algo que ocurre cada vez que el público cruza las puertas del teatro y que continúa y trasciende mucho después que termina la función.
