- La presidenta de la CUT Provincial Cautín y los exseremis del Trabajo y de Hacienda cuestionan la ausencia de representación laboral en la mesa y advierten que la agenda podría precarizar el empleo y derechos bajo un discurso de «reactivación».
Exautoridades y dirigencias sindicales del Partido Socialista de La Araucanía participaron en la jornada, entre ellas Elsa Almonacid, presidenta de la CUT Provincial Cautín; Edison Sanhueza, exseremi del Trabajo; y Ronald Kliebs, exseremi de Hacienda, quienes coinciden en que la discusión no puede realizarse sin participación de actores del mundo del trabajo.
Al respecto, Elsa Almonacid, enfatizó que “una mesa laboral sin trabajadores no tiene legitimidad. No somos colaboradores, somos trabajadores y trabajadoras, y cualquier discusión sobre empleo debe hacerse con quienes viven día a día las consecuencias de estas decisiones”.
La dirigenta provincial de la Central Unitaria de Trabajadores, agregó que “la discusión no puede reducirse a crear empleos, sino que debe garantizar trabajo decente, con derechos colectivos, remuneraciones justas y condiciones laborales dignas”, y recalcó que “cualquier reforma debe analizarse con responsabilidad y que el crear empleos no implique disminución de protección”.
Por su parte, Edison Sanhueza, cuestionó las contradicciones de la agenda laboral del Gobierno: “Habla de fortalecer el empleo, pero al mismo tiempo debilita herramientas de capacitación y abre la puerta a nuevas formas de precariedad. En La Araucanía, eso no resuelve el problema laboral: lo profundiza”.
El exseremi añadió que, en una región donde distintos sectores productivos plantean la necesidad de contar con mano de obra calificada, “es contradictorio reducir o modificar instrumentos vinculados a la capacitación laboral sin una discusión seria con los actores del territorio”. A su juicio, “cualquier reforma en esta materia debe responder a la realidad productiva regional y no a una lógica de flexibilización que termine debilitando derechos”.
Los participantes advirtieron que el conjunto de la agenda podría modificar de manera sustantiva las relaciones laborales y abrir una puerta difícil de cerrar en materia de derechos.
A esas inquietudes se sumaron reparos respecto de las herramientas de capacitación y empleabilidad. En ese marco, Ronald Kliebs, advirtió contradicciones en la agenda laboral del Gobierno, especialmente en torno a la franquicia SENCE: “Primero se habló de eliminar este instrumento y ahora se propone fortalecerlo. Eso evidencia improvisación y falta de claridad”, señaló.
Asimismo, valoró la existencia de espacios de diálogo, aunque cuestionó el cambio de postura de sectores oficialistas:
“Las mesas de trabajo son importantes y permiten llegar a acuerdos, y es positivo que hoy lo reconozcan. Hace unos meses, el exdiputado Mellado hablaba de un ‘gobierno de carpinteros’ por las mesas de diálogo creadas durante nuestra administración; hoy queda claro que otra cosa es con guitarra”, precisó Kliebs.
La instancia proyecta nuevas jornadas de análisis junto a dirigencias sindicales y equipos técnicos, ante su preocupación por los efectos laborales, sociales, económicos y territoriales de la agenda del Gobierno en la región.
