miércoles, febrero 27, 2019

El regreso a clases
Compartir en FacebookComparte este enlace en Facebook


Ines Rose, Directora Carrera de Psicología
Universidad Santo Tomás
Puerto Montt


La vuelta a clases es el aviso insoslayable de que terminó el verano y las vacaciones para toda la familia. Es bueno ir bajando las revoluciones de a poco y no el día antes. Preparar con calma uniforme, útiles, ritmos horarios y disposición al trabajo. En vacaciones nos ponemos en modo descanso, aire libre, ocio y diversión, y debemos mentalizarnos a retomar una rutina, horarios rígidos, actividades formales y responsabilidades que cumplir oportunamente y con calidad. Los estudiantes y también los adultos, pueden hacer un check list material, y otro inmaterial, con sus desafíos, proyecciones y compromisos para el 2019.

La ansiedad antes de volver a clases es normal y generalmente de connotación alegre y curiosa. Ellos disfrutan el reencuentro con sus compañeros y la novedad de los cambios y de quiénes llegarán por primera vez, y es bueno aprovechar ese entusiasmo inicial para marcar una pauta de trabajo del año, metódica, ordenada y priorizada según las necesidades detectadas el año anterior. Sin embargo, los adultos deberán estar atentos a que esa ansiedad no tenga más bien tintes angustiosos, marcados por síntomas físicos y exagerada preocupación. Podría ser que el menor tenga temor, ya sea porque siente que tiene dificultades sociales o porque no lo ha pasado bien en el colegio por algún motivo personal o académico. Que esta vida acelerada y recargada que llevamos no nos haga pasar por alto algo así de importante, y podamos conversar con nuestros hijos, acogerlos y ayudarlos a resolver sus conflictos, antes que estos sigan creciendo en silencio, como fantasmas en la oscuridad.


Ojalá los estudiantes también realicen alguna actividad extracurricular, deportiva, recreativa, cultural, artística, social, espiritual. Los niños, niñas y jóvenes pueden beneficiarse mucho de estas áreas para su formación integral, sin que esto reste tiempo a sus estudios, como a veces consideran los padres, sino más bien como un complemento que les hace bien y les da energía y motivación adicional para realizar sus deberes escolares y enlazar los aprendizajes con el mundo y la realidad circundante. También estas actividades les ayudan a estar menos tiempo en la soledad de las redes sociales.