viernes, diciembre 28, 2012

Niños del Estuario del Reloncaví aprendieron sobre el chorito en competencia de maquetas recicladas
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Una novedosa y entretenida manera de motivar a los pequeños de las Escuelas de las localidades de Cochamó, Sotomó y Puelo, generó el equipo de Fundación Chinquihue y Universidad Arturo Prat, en el marco del proyecto Explora Conicyt “Aprendiendo a Desarrollar una Mitilicultura Sustentable en el Estuario del Reloncaví”, y que tiene como objetivo que los niños del sector aprendan sobre esta especie marina, característica del trabajo de sus padres.

El concurso se llamó “Sistema de Captación de Semilla de Mejillón”, y partió en agosto pasado. Participaron más de 100 niños de enseñanza básica, de la Escuela Juan Soler Manfredini de Cochamó, Escuela Rural Río Puelo de Puelo y Escuela John Kennedy de Sotomó. La competencia consistió en elaborar una maqueta con material reciclado, que simulara el sistema de cultivo del recurso mejillón chileno conocido también como chorito, y su medio ambiente. Los pequeños participaron activamente ayudados por sus profesores.

En la valoración de los trabajos se tuvo en cuenta el interés de los alumnos por el desarrollo de su trabajo, originalidad y presentación. Los niños tomaron como referencia los sistemas de captación que hay en el Estuario del Reloncaví y fabricaron sus maquetas empleando restos de los cultivos encontrados en las playas de la comuna. Una vez terminada su maqueta, cada grupo debió explicar cómo la construyó, que materiales usó, dónde obtuvo éstos y finalmente expuso sobre los componentes del sistema de captación de juveniles de mejillón.


Viviana Videla, directora del proyecto, destacó el resultado del concurso: “todas las maquetas resultaron hermosas; las de los más pequeños mostraban con mayor detalle los animales y vegetales del medio ambiente donde se desarrolla el mejillón, mientras las de los cursos superiores se esmeraron en describir y representar técnicamente cómo se cultiva el recurso”, indicó.

La profesional agregó que no obstante se entregaron premios a los ganadores, se cumplió un objetivo mayor y colectivo: “todos los que participaron aprendieron lo que realmente sucede con el chorito y son capaces de valorar con conocimientos claros y concretos, el trabajo que hacen sus papás y que forma parte de la identidad de su territorio”, concluyó.