- El parlamentario advirtió que perfiles de Redes Sociales dedicados a difundir información institucional del GORE también publicarían ataques a otras autoridades, y cuestionó la posible participación de recursos públicos en su operación. El caso se enmarca en un patrón regional de desinformación documentado en Chile y América Latina.
Un fenómeno que trasciende la región
Las declaraciones de Bernales no son un hecho aislado. En los últimos años, la proliferación de bots, cuentas falsas y medios digitales sin estructura editorial clara se ha consolidado como una estrategia política en Chile y América Latina. Estos perfiles, que a menudo carecen de sitio web propio o de una línea editorial verificable, se dedican a amplificar artificialmente narrativas favorables a ciertos sectores políticos y empresariales, al tiempo que atacan a sus detractores.
Uno de los nombres más relevantes en este ecosistema es el del argentino Fernando Cerimedo, conocido como el «Rey de los trolls», cuyas huellas han aparecido en varias campañas sucias en la región, incluyendo el plebiscito chileno y el entorno del candidato José Antonio Kast. Su reciente detención puso en el centro del debate el funcionamiento de estas redes, que según investigaciones periodísticas forman parte de una trama más amplia de fundaciones y organizaciones que comparten estrategias para impulsar cambios políticos en Latinoamérica.
El caso chileno: campañas y cuentas específicas
En la campaña electoral chilena de 2025, el Observatorio Complutense identificó 405 incidentes de desinformación en apenas un mes. Aparecieron cuentas como Neuroc y Patito Verde, dedicadas a atacar a candidatas con odio y mentiras. Un estudio citado en el debate público reveló que el contenido a favor de Kast era mayoritariamente amplificado de forma artificial, lo que evidencia un esfuerzo coordinado para distorsionar la percepción ciudadana.
Estos medios falsos o «regresivos» se caracterizan por:
1.- Falta de transparencia: No tienen sitio web o su estructura editorial es inexistente.
2- Contenido sesgado: Replican noticias exclusivamente a favor de un sector político y empresas asociadas.
3.- Financiamiento opaco: No está claro quién pone el dinero detrás de estas operaciones.
4.- Crecimiento artificial: Perfiles con escasa antigüedad acumulan de un día para otro decenas de miles de seguidores.
El problema de las plataformas y la falta de regulación
El fenómeno no sería posible sin la complicidad pasiva de las grandes plataformas tecnológicas. Un ejemplo claro es la proliferación de anuncios falsos con inteligencia artificial en Meta (Facebook), que utilizan rostros y voces de figuras conocidas para estafar al público. Esta práctica demuestra que Meta acepta dinero para distribuir engaños, erosionando la confianza en los medios digitales sin tomar medidas efectivas para detenerlos. Esta falta de filtros no es un fallo técnico, sino una amenaza sistémica para la democracia, donde el like y el trending topic se convierten en sustitutos de la realidad.
El llamado de Bernales y la respuesta del GORE
En ese contexto, el diputado Bernales vinculó el caso regional con este patrón más amplio al preguntar: «¿Tenemos en Los Lagos nuestro propio "Cerimedo"? ¿Quién financia estas plataformas? ¿Hay recursos públicos involucrados? ¿Con qué objetivos operan?».
El parlamentario también reveló que han detectado perfiles que sistemáticamente buscan desacreditar su trabajo, y que existen antecedentes que vincularían a uno de ellos con el entorno político de un concejal oficialista de Puerto Montt, situación que, según afirmó, «debe aclararse».
Ante los cuestionamientos, el Gobierno Regional de Los Lagos emitió un comunicado en el que defiende su accionar, explicando que mantiene un trabajo coordinado con más de 200 medios de comunicación y plataformas de difusión de la región, con el objetivo de facilitar el acceso de la ciudadanía a la información pública. El GORE precisó que estas colaboraciones se limitan a la difusión y réplica de contenidos institucionales, de acuerdo con los lineamientos de la Contraloría General de la República, y negó irregularidades.
Conclusión
La controversia en Los Lagos no es un hecho aislado, sino un eslabón más de una cadena de operaciones de desinformación que han sido documentadas en Chile y la región. La opacidad en el financiamiento, la inacción de las plataformas digitales y la credulidad de una parte de la ciudadanía permiten que estas estrategias sigan distorsionando el debate público. Mientras sigamos midiendo la verdad en tendencias, estos operadores seguirán manipulando la opinión, y casos como el denunciado por Bernales exigen respuestas claras para preservar la transparencia democrática.
