miércoles, agosto 26, 2015

Perros Pastores en Chiloé son la solución contra el ataque al rebaño ovino


  • Desde hace ya varios años el área INDAP Quinchao, en la isla de Chiloé, ha sido pionera en impulsar la adquisición y cría de perros pastores mestizos para proteger el rebaño ovino de los pequeños agricultores ante eventuales ataques de perros asilvestrados.

Se mueve juguetona por el predio mientras muerde un hueso. Se detiene, salta nuevamente y se acerca hacia el rebaño de ovejas mientras este pastorea tranquilamente en la pradera. Sin duda una escena que se repite en la mayoría de los campos en Chiloé, salvo por una diferencia, se llama Chispita y es una perra pastora.

Chispita es parte de un proyecto que viene impulsando el área INDAP Quinchao desde el año 2007 y que ha buscado desarrollar la crianza de perros mestizos para proteger al rebaño del ataque constante de perros asilvestrados en los campos de la isla. Una práctica ancestral en nuestro país y que ha tenido gran éxito sobre todo en el cuidado de rebaños de cabras y ovinos en la precordillera andina, en donde no sólo existen perros asilvestrados sino que también la amenaza del puma, predador que en una sola noche puede diezmar a un rebaño desprotegido.

“De esta manera la crianza artificial de perros pastores mestizos para proteger el rebaño ovino se sustenta en varios factores como los costos de implementación, que son muy bajos, costos de permanencia, el tiempo de dedicación total, y por supuesto, en los excelentes resultados finales, donde la mortalidad por ataques de perros es prácticamente cero, lo que aumenta los ingresos de la pequeña agricultura y les permite un real desarrollo productivo”, señala Francisco Márquez, ejecutivo integral de INDAP en Quinchao, quien ha liderado junto al equipo del área este trabajo en la isla.



De todas maneras, reconoce el profesional, hay un tema de credibilidad de esta práctica que aún ha sido difícil de implementar para que sea masiva. “Además, hay que dedicarse y trabajar de buena forma para que el animal se transforme en un buen perro pastor, de una crianza desde pequeño como si fuera una oveja más, de preocuparse del manejo sanitario, de una correcta alimentación y de un trato especial con el animal, ya que no es un perro más de la casa, es un protector específicamente del rebaño”, puntualiza.

La Sra. María Angélica Loaiza bien lo sabe, ya que es una pequeña agricultora dedicada la producción ovina y también la dueña de Chispita, que llegó ya hace un año para combatir las pérdidas por ataque de perros asilvestrados. Este trabajo ha permitido que la agricultora pueda aumentar su rebaño de 12 a 18 vientres y con expectativas de seguir creciendo gracias a la protección de su perra pastora.

“Chispita llego con apenas 4 días al campo. Yo al principio no estaba muy convencida de este proyecto, pero con el tiempo me he dado cuenta lo importante que ha sido para cuidar a mis ovejas. Acá toda la isla está sufriendo con el ataque de jaurías de perros y en este año que he tenido a Chispita conmigo realmente nunca más he sufrido pérdidas por culpa de los perros. Estoy muy contenta con ella y ojalá que más agricultores puedan tener un perro pastor en sus campos”, destaca la productora.

Al respecto, el director regional de INDAP, Enrique Santis, destacó el trabajo y la propuesta del área para que esta práctica se adopte en los equipos de asesoría técnica, comenzando por realizar una parcela demostrativa con un perro protector del rebaño ovino. Una unidad por módulo tanto de Prodesal, PDTI, como SAT Ovino.

“Creemos que los productores y productoras que adopten esta tecnología deberían ser beneficiados con un estímulo económico productivo, es decir con un PDI que complemente el apoyo económico que ya se da para este rubro. De esta forma, y como lo plantea el área, la iniciativa podría ser un plan piloto para las comunas de Quinchao y Curaco de Vélez, pero sin duda debiera aplicarse en toda la provincia de Chiloé”, afirma el directivo regional.

Gaucho, también de un año y el emblema de este proyecto, Panchita con ya 8 años, son otros de los casos exitosos que se pueden contar de esta práctica que espera replicarse en la isla, donde la necesidad existe, ya que el ataque de perros asilvestrados es permanente y deja pérdidas millonarias. Al parecer la solución está clara, sólo hay que adoptarla.